Carlos Duguech
Analista internacional
¿Modelo de qué?
-Pues, de convivencia. Entre humanos.
-¿Y el Complejo Militar-industrial, qué?
-Adaptarse al “mercado”. Ir decididamente a la “reconversión industrial”. En lugar de tanques, camionetas. En lugar de bombas, bienes útiles, duraderos. En lugar de botas militares, zapatos de calle. O de baile. En fin…
-Y eso ¿quién lo paga?
-Desde las arcas del mismo Estado que son la que disponen de todos los fondos que requieren las fuerzas armadas. Y eso ya desde las mismísimas “hipótesis de conflicto”, esas antesalas ciertas o inventadas (las más de las veces) por afanosos gestores de “negocios”. Esos que, punto por punto, diseñan y elaboran las vidrieras del marketing de todas las guerras. De todas. ¿Acaso, hay más de una? Las preventivas. Las generadas por la decisión de responder a un ataque y como defensa activa. ¿Tan simple como eso?
Y las que, como la de Rusia invadiendo Ucrania, que Putin se empeña en que no se la denomine “guerra”. Tanto que Dimitri Muratov, el periodista ruso Nobel de de la Paz 2021, del diario Novaya Gazeta, del que es cofundador, crítico del régimen y de su guerra, que decidió suspender la publicación hasta después de finalizada la contienda.
Un G7 “de unidad” celebra el cambio de Trump en Ucrania-¿Tan simple como eso es la guerra?
-Tan escandalosamente cierto como eso mismo. A la luz del día. Y con muy aceitados (¿se entiende?) modos de consagrar buena parte de los medios de difusión (algunos están para eso, negocian por eso) que harán la cobertura de los hechos y sus razones (las del que, deliberadamente, los produce y ejecuta) malgré la escandalosa realidad. Como esa que se está conociendo tras los acuerdos EE.UU.- Irán de la conformación de un fondo de inversión de una cifra escandalosa -300.000 millones de dólares- para ¡reconstrucción de lo dañado por la guerra! ¡En Irán! ¡Habrase visto tanta irracionalidad impúdica! Asunto elegido para dibujar el perfil de lo irracional, porque no se hallan otros más significantes frente a este comportamiento “humano”.
-¿Qué?
-Y la vida de cada una de las casi 160 niñas de la escuela bombardeada por la coalición EE.UU.-Israel a partir del 28 de febrero último, ¿qué? ¿Y la de los otros muertos y heridos, qué? Esos “efectos colaterales” de toda guerra quedan para integrar datos en la historiografía. Ya en la columna del lunes último habíamos advertido que en estas agresiones (estadounidenses e israelíes) los “efectos colaterales” no eran eso. ¿Entonces, qué? Pues, efectos buscados, blancos para abatir y “asustar” a los iraníes. Entiéndase que eran crímenes de agresión (los bombardeos) sin previa declaración de guerra. Y mientras en Ginebra, si en mesas afligidas, ¡simultáneamente! se estaba negociando un acuerdo entre las partes y con los países mediadores. Al mismo tiempo, procuración de acuerdos y bombardeos. Todo en el mismo “paquete” de las relaciones internacionales.
No más que eso. No menos que eso mismo. “Y el mundo sigue andando”, tal y como cantaba Gardel ese tango con su música y con letra del periodista y poeta Alfredo Le Pera. Sí, minutos después de la guerra, “el mundo sigue andando” como antes de la guerra sucedida y en tensa vigilia por las que, sabe bien, tienen peligrosa posibilidad de suceder. Y para más, con el fantasma nuclear, esa aberración que colisiona con el natural impulso nacido de raíces biológicas por distanciar la muerte con todo lo que humana y científicamente resulte posible. Cabe citar: en reiteradas ocasiones se pretendió crear en Medio Oriente una ZLAN (Zona Libre de Armas Nucleares). Pero no. El único país distinto de los 23 estados no poseedores de armas nucleares del Medio Oriente que se viene oponiendo a la creación de una ZLAN, en ese espacio, es Israel.
-¿Por qué tanto pesimismo señor columnista?
- Sólo un pantallazo de la historia y ver cómo la humanidad sufrió la IGM (1914-1918) y repitió pese a todo la IIGM (1939-1945) con sus aproximadamente 20 y entre 70 y 85 (¡millones!) de víctimas, respectivamente. La reflexión desconcertante: casi todas esas víctimas (el 70%, aproximadamente, eran de esa Europa, espejo en el que -con frecuencia- nos miramos desde estas pampas argentinas, con vocación por valorar su “cultura y tradición”.
Amenaza
Pende sobre la cabeza de la humanidad toda la ineludible e insoportable amenaza de los arsenales nucleares de Rusia, EE.UU., China, Reino Unido, Francia, Corea del Norte, Israel, Pakistán, e India. Mientras, al ilusorio y bien orientado Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares -en vigencia y vinculante desde el 22/01/2021-solamente lo firmaron y ratificaron estados carentes de esas armas. Los nueve “estados nucleares” precitados no lo suscribieron sino que, a la hora de su gestación, lo boicotearon. ¿Y Argentina? No lo firmó, todavía. Y conforme suponemos, no lo hará ahora. Vamos conociendo los novedosos y riesgosos posicionamientos internacionales de nuestro país. Absolutamente contradictorio habiendo suscrito el TNP (Tratado de no Proliferación Nuclear). Por lo general, en temas sustanciales, la política exterior de nuestro país estuvo más atada a los intereses y necesidades de la política de entrecasa (la guerra de Malvinas, directa consecuencia del interés interno del gobierno de facto, por preservarse.) que al interés nacional sostenidamente relacionado con el universo de las naciones del mundo.
76.416 personas. Esa cantidad de espectadores que ocuparon todas las localidades del Kansas Gidy Stadium vivieron una jornada de emociones y gozo por el espectáculo atrapante. Ese que genera un partido por el Mundial y con la participación del campeón de la última gestión mundialista, como máxima y comprensible atracción.
Scaloni anticipó el partido con Austria y dejó una advertencia: “En el Mundial se está viendo que no hay partido fácil”Se utilizaron en esta columna recursos mnemotécnicos que contribuyen a objetivar significativamente para el observador, no adiestrado por lo general. Hoy, en el clima del Mundial 2026, la cifra que se muestra en este subtítulo último da cuenta del número de gozosos asistentes a la fiesta futbolística. Casi, casi, coincidente, aunque menor, con la cifra que indica las víctimas mortales sucedidas en Gaza a partir de ese doble 7 de octubre de 2023.
Cuando niño, hace tiempo, mientras sucedía la II Guerra Mundial –con sus muy dolorosas e impresionantes luchas de trincheras, bombardeos muy destructivos de ciudades muy pobladas y con bombas atómicas, imaginaba que las diferencias que enfrentaban a los países en guerra se podían solucionar con juegos inofensivos. Claro, que al igual que en la guerra, determinaban ganador y perdedor, en cada caso. Pero sin víctimas ni destrucción. Imaginaba que con ello se evitaban las muertes, los heridos, la destrucción de las casas y las ciudades y todo aquello que el hombre había construido con ilusión y esfuerzo. Claro, no era más que un niño que no terminaba de entender la guerra por tantos costos.
Este Mundial 2026, probablemente esté mostrando la parecida intención y voluntad por vencer (con goles) de los 48 países participantes que la de hacerlo –los países en guerra- con los resultados de sus bombardeos y asesinatos con claros rasgos de alevosía.
Finalmente, el “Memorando de entendimiento” –en rigor- “acuerdo provisional”- entre EE.UU e Irán es una especie de empate “en mitad del partido”. Aunque es muchísimo más que eso. Levantamiento de las sanciones a Irán (por las inmovilizaciones de sus activos financieros internacionales) y unas especie de “Plan Marshall” redivivo. Un “abajo las armas” sugerido en esa novela de la alemana Bertha Von Sutter, Nobel de la Paz 1905, que, por ahora, acalla los ruidos horrorosos de los bombardeos y los ayes angustiantes de las víctimas.